ENTRE CENIZAS
Una joven pareja discutía acaloradamente en la intimidad de su lecho. La ciega, enamorada e ingenua esposa había descubierto que a quien una vez creyó ser la luz de sus ojos la engañaba.
La infelicidad nació desde el otoño al alba, trayendo entre sus albores el dolor y la desesperanza. Improperios y ofensas volaron entre los costados de los muros de aquella encumbrada morada.
Los “vecibrecheros" gozando del espectáculo tras sus ventanas. Los enseres de la pareja decoraban el piso. La sangre teñía el atuendo de la dama, las fuerzas se desgastaban ante los espinosos dedos de su verdugo.
De repente un breve y sepulcral silencio se hizo presente ¡Suspenso total! Solo llantos fluían cautelosos. Sonó el celular del marido, pero este no respondió la llamada. Fue cuando entonces, el cónyuge desesperado, envenenado de cólera, alimentado de un odio inexplicable, cual embrujo “culpolujurioso”, al no tener nada mas desgarrador que expresar, con aquel furor que vertían sus lámparas, le dice a la ya torturada esposa, -empleando una frase que los cobardes malsanos mantienen en boga-: Me voy de la casa, pero, "ya verás, te voy a dar por donde mas te duela".
A lo que la joven esposa, casi sin fuerzas, al fragor del dolor que la consumía, mientras aun bañaba de nieve el crisol de su rostro y llena de impotencia, le respondió a su marido: "Muy bien, entonces, quédatelo todo, ya nada me importa. Toma entre tus diosas manos los lirios de lino que la tierra colgara a mis entrañas y quémalos junto a mi hoguera, esparce entre tus ansias nuestras cenizas, solo entonces, no habrán huellas que testifiquen tu vil hazaña. Solo el viento sabrá que una vez fuimos luz en tu destino".
Entonces, quebróse el reloj de arena sujeto a sus alas y entre cenizas se deslizaron sus dias...
Máxima Hernández: Derechos Reservados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario